Con perdón.
La palabra perdón viajaba en un vagón.
Desterrada.
Con grilletes y cadenas
la sacaste un billete destino la soberbia.
Para ti perdón es como una moneda
que la ves en el suelo y no te dignas recogerla.
No le das valor y brillo
es tu guiño al descaro.
En tu singular radiografía
somos poetas descoloridos con letras desgastadas y muy trilladas
fotografías veladas donde faltan rimas y comas
partos prematuros, sietemesinos,
versos poco trabajados.
En nombre de la poesía te digo:
que no quiero ser una pluma mecanizada
pariendo pájaros sin pico en un nido anodino
pegando martillazos, ausentes de la más mínima delicadeza
pensando que alguien pueda decir que es un mal poema
En nombre de la poesía
no quiero ser una aldea sin árboles ni bancos en la plaza,
sin jardines ni sueños de poetas.
Una aldea muerta sin calles para la expresión del alma
donde esos versos se los llevó un mal viento.
En nombre de la poesía
quiero santiguar la libertad con agua bendita.
Tocar un acordeón que respire aires asépticos
donde mis poemas sean música que resuciten a los muertos
y luego bailen cumbias en alegres cementerios.
La poesía es como una religión, una terapia milagrosa
que emana de lo profundo del alma
y se refleja en el brillo de las miradas,
es un líquido elemento
que posibilita la vida y las ganas de vivirla.
Así debiera ser, con perdón eso creo yo.