a ti
Te entrego con toda el alma la mejor de las estrellas
envuelta en las alas de gentiles mariposas.
Y la cola de un cometa que lleve hasta tu ventana
alas nuevas a tu lira y a tus sueños de mañana.
Abro mis alas al viento y ya me eché a volar
sobre nubes de terciopelo y almohadas de cristal.
Donde al cerrar mis ojos te pueda volver a encontrar
como aquella noche de junio donde me dijiste ven,
es tiempo que ya me conozcas, y te quise conocer.
Y fué lo mejor en el mundo que me pudo suceder.
Por eso hoy no con lágrimas, sino con sonrisa por doquier
dejo a las puertas de tu casa un ramito que ha de florecer:
Con la flor de no me olvides y un pensamiento que no es gris,
una rosa muy dorada que no posee regaliz.
Una flor muy chilenaza que es la flor del alhelí.
y la esencia de esta chiquilla, que fue aprendiz.