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Recorriendo tus pasos

Recorro el camino estrecho
que tu hiciste ayer
entre sus pedregosos desiertos
yacidos en un manantial de llantos,
y pienso; como pude acometer
tus esperanzas a mi dichoso orgullo
y esperar que un grito enjaulado
sosteniera las arrugas de tus manos.

Puede que escribir a corazón abierto
selle el dolor en un baúl
y se deje olvidado
y el mismo polvo de los años
cure al silencioso pasado,
puede que si dejo que mis labios
se ahoguen en las ondas del vino
el corazón se marchite
y el olvido se refugie
en el invierno de un oso.

Hay tantas cosas por las que huir,
desaparecer en el compás de un aliento,
imaginar que al hacer mágia
recorreré el mundo
a la velocidad de la luz,
pensar y solo pensar,
que la única cosa
que no me hace huir
es creer que para poder vivir
necesito que el impulso de tu aliento
perdone mi perdón por no estar allí
donde el mundo acaba
y empieza el mío.

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