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Te encuentras en los archivos del blog Poemas y Frases románticas para Febrero de 2009.

Archivo de Febrero de 2009

La poesia

Y fue a esa edad… Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.

Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo
desgranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.

Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.

Acompáñame

Acompáñame en esta lucha por la vida
aunque desde un principio sabemos que moriremos
toma mis manos y no las sueltes
porque solo así nuestro amor confirmaremos
para dejarlo por siempre en la eternidad…

Acompáñame sin miedo a nada
en esta maldita soledad
que me hace prisionero de mis propios miedos
que me envuelven y me dominan
que hacen que las sombras del pasado
nublen mi presente y me impide continuar.

Acompáñame… no me digas nada
solo acompáñame, necesito sentir de nuevo
tu presencia junto a la mía, ayúdame a recordar
cada vez que besaba tus labios, tocaba tus manos,
sentía tu piel, veía tus ojos claros, oía tu voz…
solo acompáñame
y sácame de este infierno que yo mismo formé…
por favor solo acompáñame…

El Olvido

Todo el amor en una copa
ancha como la tierra, todo
el amor con estrellas y espinas
te di, pero anduviste
con pies pequeños, con tacones sucios
sobre el fuego, apagándolo.

Ay gran amor, pequeña amada!

No me detuve en la lucha.
No dejé de marchar hacia la vida,
hacia la paz, hacia el pan para todos,
pero te alcé en mis brazos
y te clavé a mis besos
y te miré como jamás
volverán a mirarte ojos humanos.

Ay gran amor, pequeña amada!

Entonces no mediste mi estatura,
y al hombre que para ti apartó
la sangre, el trigo, el agua
confundiste
con el pequeño insecto que te cayó en la falda.

Ay gran amor, pequeña amada!

No esperes que te mire en la distancia
hacia atrás, permanece
con lo que te dejé, pasea
con mi fotografía traicionada,
yo seguiré marchando,
abriendo anchos caminos contra la sombra, haciendo
suave la tierra, repartiendo
la estrella para los que vienen.

Quédate en el camino.
Ha llegado la noche para ti.
Tal vez de madrugada
nos veremos de nuevo.

Ay gran amor, pequeña amada!

Decidí olvidarte

Anoche decidí olvidarte
¿y adivina qué?
sonreí al intentarlo
me di cuenta que solo
fue el inicio para recordarte
tu rostro en mi pensamiento
empezó a tomar esa forma perfecta
delineando cada detalle,
empieza aparecer tu mirada
profunda… cautivadora
tu sonrisa
con ese gesto especial
que tanto amo.

Como ves,
anoche decidí olvidarte
tomando un trozo de papel
deletreando tu nombre
suspirando por no tenerte
inventando diariamente
una nueva caricia
aquella que no logra alcanzarte
y desea tanto estrecharte
dibujando tus labios
deseando la dulce miel de tus besos
y en fracción de segundos
no sentir la calidez de tu boca.

Anoche decidí olvidarte
pero es fácil comprender
que mi corazón no tiene
la fortaleza para expulsarte.

Tan solo para olvidar

En estos momentos,
momentos de recuerdos
Me gustaría perderme
en el último rincón
del planeta…

Querría esconderme
en la última playa
del mundo…

Con tan sólo el abrigo
de las estrellas,
a solas con mis sueños,
mis pensamientos,
un lápiz y papel…

Lápiz y papel
para pintar, sólo pintar
cada recuerdo,
cada momento,
cada ilusión,
cada sueño,
cada lágrima,
cada duda…

El lápiz confesará un secreto…
El papel lo guardará por mí…

Quiero alejarme del mundo,
quiero poder no pensar,
no dar más vueltas perdida,
sin saber siquiera que siento.

Quiero dormir
bajo el cielo estrellado,
a solas con mi alma
a solas con mi orgullo…

Hundirme en mi nostalgia
hundirme en la añoranza
tan sólo para dejarte atrás
Tan sólo para poder olvidar…

Tan sólo para olvidar.

El sueño

Andando en las arenas
yo decidí dejarte.

Pisaba un barro oscuro
que temblaba,
y hundiéndome y saliendo
decidí que salieras
de mí, que me pesabas
como piedra cortante,
y elaboré tu pérdida
paso a paso:
cortarte las raíces,
soltarte sola al viento.

Ay, en ese minuto,
corazón mío, un sueño
con sus alas terribles
te cubría.

Te sentías tragada por el barro,
y me llamabas y yo no acudía,
te ibas, inmóvil,
sin defenderte
hasta ahogarte en la boca de arena.

Después
mi decisión se encontró con tu sueño,
y desde la ruptura
que nos quebraba el alma,
surgimos limpios otra vez, desnudos,
amándonos
sin sueño, sin arena,
completos y radiantes,
sellados por el fuego.

Cosas

 Amo las cosas que nunca tuve
con las otras que ya no tengo.

Yo toco un agua silenciosa,
parada en pastos friolentos,
que sin un viento tiritaba
en el huerto que era mi huerto.

La miro como la miraba;
me da un extraño pensamieto,
y juego, lenta, con esa agua
como con pez o con misterio.
 

 Pienso en umbral donde dejé
pasos alegres que ya no llevo,
y en el umbral veo una llaga
llena de musgo y de silencio.
 

 Me busco un verso que he perdido,
que a los siete años me dijeron.
Fue una mujer haciendo el pan
y yo su santa boca veo.
 

 Viene un aroma roto en ráfagas;
soy muy dichosa si lo siento;
de tan delgado no es aroma,
siendo el olor de los almendros.

Me vuelve niños los sentidos;
le busco un nombre y no lo acierto,
y huelo el aire y los lugares
buscando almendros que no encuentro…
 

 Un río suena siempre cerca.
Ha cuarenta años que lo siento.
Es canturía de mi sangre
o bien un ritmo que me dieron.

O el río Elqui de mi infancia
que me repecho y me vadeo.
Nunca lo pierdo; pecho a pecho,
como dos niños, nos tenemos.
 

 Cuando sueño la Cordillera,
camino por desfiladeros,
y voy oyéndoles, sin tregua,
un silbo casi juramento.
 
 Veo al remate del Pacífico
amoratado mi archipiélago
y de una isla me ha quedado
un olor acre de alción muerto…
 
 Un dorso, un dorso grave y dulce,
remata el sueño que yo sueño.
Es el final de mi camino
y me descanso cuando llego.

Es tronco muerto o es mi padre
el vago dorso ceniciento.
Yo no pregunto, no lo turbo.
Me tiendo junto, callo y duermo.
 
 Amo una piedra de Oaxaca
o Guatemala, a que me acerco,
roja y fija como mi cara
y cuya grieta da un aliento.

Al dormirme queda desnuda;
no sé por qué yo la volteo.
Y tal vez nunca la he tenido
y es mi sepulcro lo que veo…

Lo que dejé por ti

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

Angel caido

Como un ángel caído, en medio del abismo,
Donde las lamentaciones y los gritos,
Se vuelven exquisitos..

 El vestido blanco se hizo dorado..
Mis alas como rayos de luz brillaban.
Ahora se encuentran ensangrentadas

 En la mano no tenia nada,
Y veo que la venganza se dibujo en una espada,

 Mi rostro se iluminaba la alegría.
Y mi corazón latía cada día.

 Desde que la luz se apago..
Mi fuego se encendió No de pasión
Solo se que mi espada pide del dolor

 Busco saciar mi hambre..
Busco calmar mi sed..
Busco volver a ser la luz de aquella vez..

 Un ángel divino fui hasta que me rendí,
El rencor posesionó mi corazón
Y ahora un ángel caído soy..

Viejos amores

De malvones y glicinas
patio fresco, la sonrisa
y tardes lerdas, sin prisa
un farol en cada esquina

El beso en la oscuridad
confidente y compañera
romántica la manera
distinta la realidad

Amor de padres y abuelos
ese suave, silencioso
dulce beso, tan dichoso
mil estrellas en el cielo

Las calles y el empedrado
el ramo de frescas rosas
esa dama sigue hermosa
siempre contigo, a tu lado