Archivo de Septiembre de 2008
Entregada a la luz de la luna
Luna blanca, alumbras y delatas,
iluminando el centro de mi piel,
húmeda, resultado de tus caricias,
que encienden mi cuerpo lleno de saliva.
Caliente me retuerzo,
al compás del latido y del deseo,
me entrego a tu locura,
sin importarme el vicio ni la ternura.
Suspiro y enloquezco,
me siento más que fuego,
entregándome a cualquier juego,
cediendo al placer de mi ego.
Noches cálidas del verano,
donde el calor el cuerpo se funden en un lazo,
suspiros al son del viento,
al compás de un orgasmo pleno.
TUS OJOS ENAMORADOS
Con una tibia melancolía tus ojos enamorados me observan,
Cuna de las mieles, en el verde tus pupilas todo refulge,
Amor, ternura, romanticismo, pasión,
Cada elemento combinado como la pócima de un alquimista.
Fueron esos ojos acompañados por aquellos labios los que me hechizaron,
Y los que me hicieron caer en un pozo sin fondo de amor y de ensueño,
Una dulce caída libre entre tus brazos y tu ropa,
Un maravilloso vértigo como el de un gran poema.
Eres mi diosa y yo tu pasivo prisionero,
Me entrego con cuerpo y alma a la tarea de amarte,
Cada movimiento de tus ojos es para mí un deseo,
Cada llanto de tus pupilas una pequeña muerte.
(Armando Miró, Barcelona, España)
LO NUESTRO ES AMOR
Lo nuestro es amor y no es otra cosa,
Cielos celestes, luna llenas y flores rojas,
Un pedazo de felicidad hecho a medida,
Una cama de sabanas limpias y puras para dos.
Nuestros ojos se cruzaron y fue amor al instante,
Tú llevabas el pelo suelto y yo mis manos en los bolsillos,
Dijimos lo que había que decir sin abrir la boca,
Yo te rodee con mis brazos y tu entraste en mi mundo.
Dicha de encontrar una compañera para la vida,
Alguien que conoce hasta el más profundo anhelo del corazón,
Ambos corazones laten a un mismo ritmo,
Siguiendo la ventura de nuestro amor.
(Jacinto Esteban Caraonto, Bolivia)
Quien lo probó lo sabe
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
No quiero que me veas llorar
Estoy aquí, mirando sin ver nada
tapando cada cicatriz con mil capas
intento avanzar y mis piernas no me ayudan
quiero esconder mi dolor
¡No quiero que me veas llorar!
Y…
¡Disfrazo una sonrisa!
¡Disimulo mil alegrías!
¡Me escondo de mi tristeza!
Sigo divagando en este Cosmos de la vida
entre mil paisajes en mi mente
mi sangre golpea mi corazón
duele, ¡como duele!!
¡No quiero que me veas llorar!
Y…
¡Me aferro a esta pluma!
¡Que me guía la mano!
¡Que me empuja a escribir!
Ahora navego en un mar de espacios inertes
trato de naufragar entre mis lágrimas
buscando miradas verdaderas
luchando contra el tiempo
el tiempo efímero
y esperanzas muertas.
Y…
¡No quiero que me veas llorar!
AUTOR: Amar Duele – autora del libro: Pino Antúnez
Miedo de tu amor
Tengo miedo de tu piel,
porque me tiene atrapado
como una mosca en la miel.
Me dan pánico tus labios,
porque después de besarlos,
te juro cariño mío,
lo dulce me sabe amargo.
Me da miedo tu mirada,
bella, tibia, limpia, clara,
porque al cruzarme con ella
dentro de tus ojos vivo
y fuera no existe nada.
Tengo miedo de quererte,
porque después de probarte,
vivir sin poder tenerte
no es vida, es mil veces muerte.
Autor: Jesús García (España)
San Valentín
Dijiste que este día nada significa para ti
Indicaste que es sólo un invento de unos pocos
Para enriquecerse con los deseos, con los anhelos
De los amantes que quieren solamente demostrarse
Un amor mutuo que sienten ambos
Sin necesidad de artificios, con sólo mirarse los dos
Cara a cara, en ese momento en el que se cruzan
Las miradas de los ojos de ambos.
Las piernas temblando, los labios trémulos y
Esperando anhelantes su instante.
Y las manos en ese momento
Entrelazadas las de ambos…
Es en ese momento cuando se funden en un abrazo,
Es el mismo instante cuando entregan
Ambos su labios a la pasión,
Comiéndose los labios con sus dientes,
Haciendo una de sus dos lenguas,
Sólo queriendo juntos estar
Hasta que el sol amanezca,
Hasta que los quehaceres diarios
Obliguen a separarse a ambos,
Que haciendo el amor la noche entera
Han pasado, durmiendo al fin abrazados los dos,
Pero claro… ¿quién se olvidó de quitar el
Maldito despertador?
Y así acabaría este día calificado también por muchos
Como un día concebido sin más
Como una simple Manera de los bolsillos de los
Dirigentes del Corte Ingles llenar.
Quiero ser
Quiero ser en tu vida, algo mas que un instante,
algo mas que una sombra y algo mas que un afán.
Quiero ser en ti misma una huella imborrable
y un recuerdo constante y una sola verdad
Palpitar e tus rezos con temor de abandono
Ser en todo y por todo complemento de ti.
Una sed infinita de caricias y besos
pero no una costumbre de estar cerca de ti
Quiero ser en tu vida, una pena de ausencia
y un dolor de distancia y una eterna amistad
Algo mas que una imagen y algo más que el ensueño
Que venciendo caminos llega, pasa y se va…
ser el llanto en tus ojos y en tus labios la risa,
ser el fin y el principio, la tiniebla y la luz
y la tierra y el cielo… y la vida y la muerte
Ser igual que en mi vida, has venido a ser tú…
Poesia del ciego
mi vista tenía
y andaba por la oscuridad
como si fuese en pleno día.
Quien a mi me conoció
en mi juventud ofrenda
que andaba por la oscurdad
si 6 no por senda.
Pero ahora…
con amarguras y tristeza
se acabaron mis remos,
mis vienes, mi fortaleza.
¡Oh! que triste y desgraciado
los cuatro días de vida
que Dios me ha deparado.
Pero, con amarguras y tristeza
arrastro mi cuerpo
por montañas muy fragosas
para ir en busca de eminencias
de chiquillas y niñas hermosas.
Pero… que desgracia más grande
no ver con mis ojos
ese dulce caramelo
tán rico, tán bueno tán sabroso.
Para qué sirve mi vida
para que quiero vivir
soy alma perdida
y para nada puedo servir.
Y señores,
con esta pena muero
sin ver los rayos del sol
y siempre tirado en el suelo.
Encuentros
Nuestros encuentros no tienen mundo.
Se hacen
de pensamiento a pensamiento
en el éter
o en la vivacidad de los sepulcros,
a mil insectos por centímetro.
Nuestros encuentros se sirven
de microorganismos
y partículas de cobre.
Podemos esperar mil años, y aún más.
Nuestros encuentros se realizan en el Iodo
o entre el rumor de herraduras y lienzos
que precede
a las grandes migraciones:
Nuestros encuentros se hacen
en el ser instantáneo
que pasta y muere,
-como pastor y bestia-
entre surcos y siglos paralelos.
Nuestros encuentros no tienen
número ni punto.